770.- Preparándonos para resolver el problema del agua en África con Amalí.

No quería que el proyecto no tuviera final en el blog, por ello, hoy os voy a dejar dos o tres entradas en las que os voy a resumir qué pasó una vez alcanzamos la sabiduría de abuela. Serán entradas un poco más escuetas, pero... ¡cómo ser capaz de recoger todo lo que hemos vivido en una simple entrada de blog!
El caso es que allá voy.

Como ya os contamos, tras alcanzar la sabiduría de abuela, nuestra querida Amalí nos envió varias cosas con las que pudimos descubrir cual era el problema tan serio que tenían en África, así que estábamos listos para investigar.

Para ello, nos envió un juego en forma de Genially, en el que debíamos ir superando diferentes etapas para poder llegar a solucionar ese problema.
 (para poder jugar con él simplemente debéis ir haciendo clic en Amalí y en cada una de las flechas)


Así pues, lo primero que debíamos hacer era aprender sobre el agua y sus propiedades y, no hubo mejor manera de hacerlo que a través de diferentes experimentos, y aquí os dejamos algunos de ellos:

¿Qué color tiene el agua? Con la mesa de luz y diferentes materiales aprendimos que el agua es incolora, que no es blanca, ni azul, ni color "transparente". Para llegar a esta conclusión además de investigar con el agua estuvimos aprendiendo la diferencia entre opaco y translúcido con diferentes papeles.


¿A qué huele el agua? de la misma manera, a través del juego y la manipulación pudimos comprobar que el agua no tiene olor, pero que es capaz de impregnarse del olor de lo que ponemos en ella. Fuimos a comprar menta al mercadillo de Ontinar y buscamos por el colegio cosas que tuvieran olor para hacer nuestras mezclas y comparaciones. 



Jugamos con la densidad del agua. Para ello utilizamos aceite de bebé, pipetas y pintura fluorescente de Ikea. En cada uno de los vasitos mezclamos la pintura con el aceite de bebé y poco a poco fuimos haciendo formas con ellas sobre la mesa de luz a la que habíamos colocado una bandeja con agua, para poder comprobar cómo la pintura flotaba sobre ella.

La luz azul de la mesa de luz fue suficiente para que las pinturas se iluminaran en la oscuridad, por lo que no hizo falta utilizar la luz negra.
Plantilla de votaciones.

¿Cómo se forma la lluvia? ¿por qué llueve? Para hacer este experimento necesitamos agua (tanto en estado sólido como líquido), un recipiente con tapa y un microondas. Pusimos el agua en el recipiente y lo llevamos a calentar al microondas. A continuación lo tapamos y vimos como el agua se había convertido en vapor. Lo volvimos a tapar y colocamos unos hielos gorditos sobre la tapa. Al volver a levantarla descubrimos que ese vapor de agua se había convertido en unas gotas bastante grandes que caían como si fuera lluvia. Pero mientras lo hacíamos, fuimos pensando y razonando a través de rutinas de pensamiento qué creíamos que iba a ocurrir, así como realizando votaciones sobre nuestras opiniones.



El sonido del agua. También utilizamos nuestro cuerpo para expresar cómo suena la lluvia, y, por unos momentos, nos convertimos en agua.


Estados del agua. Congelamos animales en agua y estuvimos investigando sobre la manera más rápida para descongelarlos: agua fría, agua templada, agua caliente, radiador... Todo lo que se nos fue ocurriendo y fuimos sacando nuestras propias conclusiones.
 Una de las cosas importantes, es que todos estos experimentos se llevaron a cabo con el agua que ellos habían traído de su casa, dándole así una importancia especial a su aportación al aula. Pero también razonamos, pensamos, establecimos hipótesis y llegamos a conclusiones gracias a diferentes rutinas de pensamiento. Fue una manera eficaz y contextualizada de trabajar la lectoescritura.

Veo, pienso y me pregunto. Tras ver una imagen sobre el ciclo del agua, realizamos esta rutina de pensamiento tan interesante, fue alucinante ver el tiempo de concentración tan amplio que tuvieron y cómo se esforzaron en hacer sus hipótesis sin repetir las de sus compañeros.
 Y, por último, buscamos soluciones al problema, y, de nuevo, las dejamos plasmadas para tenerlas presentes siempre y recordar qué habíamos pensado, cuáles son viables, y cuáles no podemos llevar a cabo.

Como podéis ver la mayoría de estas investigaciones no quedaron reflejadas en una ficha como tal, pero las disfrutamos, las sentimos, las vivimos, las creamos, en definitiva, las aprendimos por nosotros mismos.

Comentarios