jueves, 17 de mayo de 2018

769.- Ya tenemos la sabiduría de abuela y estamos preparados para el reto.

A la vuelta de vacaciones vivimos un momento muy especial, y es que por fin conseguimos la sabiduría de abuela. Tantos meses ansiándola y, por fin, era nuestra.

Así que sabíamos que sólo faltaba que Amalí nos presentara el reto para el que necesitaba nuestra ayuda. Lo que no podíamos imaginar, es que había estado en nuestra clase, pero también en la de nuestros amigos y amigas de Murcia y Albacete, ¿podéis creerlo?

 

Como habéis podido ver y escuchar, Amalí nos había dejado una botella de agua, pero era un agua un poco rara, estaba como sucia... La olimos, la observamos y estuvimos debatiendo sobre cómo era el agua de nuestras casas. Pero, no teníamos claro si de todos los grifos de nuestra casa salía el agua igual.


Así que mandamos una nota a nuestras familias en la que les pedimos que nos ayudaran a descubrirlo, así como que nos trajeran una botella de agua pequeña con agua de nuestro grifo.

Al día siguiente, y ya con nuestras botellas de agua, estuvimos trabajando y poniendo en común en qué lugares podíamos encontrar agua, y, la verdad, es que salieron cosas bastante interesantes. Os confesaré que estos momentos, son de mis favoritos en clase, y nunca deja de sorprenderme la capacidad que tienen de pensar y llegar a conclusiones siendo tan pequeños, y es que, dijeron cosas tan curiosas como lágrimas, hielos, babas, polos, lluvia..., entre otras muchas más.


Cuando acabamos, descubrimos que Amalí nos había mandado un juego para la PDI, en el que nos proponía vivir diferentes aventuras, algunas en forma de experimentos, otras en forma de rutinas de pensamiento...


Y también, pudimos ver un vídeo, en el que comprendimos porqué el agua de Amalí estaba así y era de ese color. En él, Adae (el hermano de Amalí) nos contaba el viaje que tenía que hacer cada día para conseguir agua.
(Este vídeo es una adaptación del documental “De camino a la escuela”, si esta modificación causa algún daño o no se han respetado los derechos de copyright, será eliminado inmediatamente.)



La reflexión tras verlo, fue bastante dura... Había madrugado, había andado 12 kilómetros para llegar, había tenido que hacer un agujero y rellenado una garrafa, para luego volver a llevarla hasta su casa. Y, aún encima de todo ese esfuerzo que le impedía ir al colegio, debía sortear manadas de elefantes y otros peligros, para encontrar un agua sucia... ¡Se va a poner malito! Fue lo primero que se escuchó en el aula tras ver a Adae beber el agua...



Así que, ya tenemos claro cuál es el problema que tienen en África, ahora sólo nos falta seguir investigando y avanzando en la aventura.

Os dejamos los enlaces a los blogs Pequeños Pizpiretos y Los peques de mi cole, para que podáis ver cómo están viviendo esta aventura.

1 comentario:

Aps Aps dijo...

Tremendamente precioso, Carolina! Gracias

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