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jueves, 2 de junio de 2011

192.- Cómo hablar a un niño con hipoacusia *Consejos para padres y maestros*


Buscando recomendaciones para el verano para una de las familias de mi clase cuyo hijo padece hipoacusia me he encontrado con esta maravilla de blog y en especial con esta entrada

Os la transcribo aquí, sin embargo os invito a que si os interesa el tema, vayáis a ese maravilloso blog y os empapéis de todo de lo que allí encontréis. Besotes


En el momento en que se detecta hipoacusia en el niño y se valora, los padres reciben mucha información hablada sobre un problema que resulta desconocido, complejo y difícil de entender.
Con una información completa y serena, se facilita la aceptación de la hipoacusia y sus repercusiones en el niño y su entorno. Cabe destacar que es la familia una de las partes mas importantes para que el niño sordo se desarrolle plenamente yy logre su independencia. Nuestra actitud, es decir, la manera de comportarnos con él, y la aceptación de la sordera de nuestro hijo, tiene una repercusión directa en cómo el niño asumirá en el futuro su pérdida auditiva y formará su propia identidad como hipoacúsico. Los niños con déficit auditivo necesitan para su desarrollo personal que los padres acepten tanto como puedan, su sordera y es en este sentido, donde los profesionalestienen que ofrecernos mayor ayuda e información. El conocimiento de los hechos favorece la aceptación y la actitud positiva ante el problema y así entre todos podemos dar una respuesta eficaz a las necesidades del niño. A medida que nuestro hijo vaya creciendo y se haga mayor, irán surgiendo nuevas dudas, preguntas, preocupaciones… sobre todo cuando nos encontremos ante experiencias nuevas (el primer día de clases, el colegio, empezar a trabajar…).
Aprender a comunicarse usando los sentidos El niño que oye bien, para adquirir el lenguaje no tiene más que atender a lo que oye, imitar, combinar y reconstruir. Como es evidente, el niño hipoacúsico no percibe estos modelos. Vive inmerso en el mismo sistema de lenguaje pero no recibe nada de forma espontánea. Para que adquiera el lenguaje, se debe hacer perceptible de una forma u otra el habla. Aprenderá usando los otros sentidos: la vista, el tacto, el gusto y el olfato. Aprenderá a “escuchar con sus ojos” y, a leer en los labios. La lectura labial facilita la comprensión de lo que la gente dice mirando y siguiendo el movimiento de los labios de quien habla, la expresión facial y de sus ojos… • Aprovecha el sentido de la vista y cuando hables con tu hijo ponte a la altura sus ojos. Cuando te dirijas a él, cuando quieras comunicarle algo, aproxímate y arrodíllate de tal forma que tu cabeza y espalda se mantengan rectas. No te dobles por la cintura. Procura que haya buena iluminación. • El sentido del tacto también puede ayudar al desarrollo del lenguaje. Coloca la mano del niño sobre tu cara. Convierte esto en un juego: primero hazlo tu con él y luego que tuhijo lo repita. Será divertido para él.
¿Qué ocurre antes de que el niño empieza a hablar? Cuando nace el bebé o antes de que se conozca el problema de audición, los padres establecen los mecanismos naturales y habituales de comunicación con su hijo: hablan, susurran, sonrien, cantan, acarician, arrullan… es decir, se dirigen al niño con naturalidad, estableciendo canales de complicidad y relación entre ambos. Pero cuando se presentan los primeros indicios o señales de hipoacusia, “parece que este niño no oye bien”, la familia inicia una serie de actividades de observación para comprobar sus sospechas
La alteración en la comunicación Lógicamente, esta situación origina cambios en las conductas de los padres, en el tipo de relación con el hijo, e incluso dejan de hablarle. Es necesario que los padres mantengan las relaciones comunicativas y afectivas actuando con naturalidad, pues de este modo, el niño percibe todos los elementos no verbales que acompañan habitualmente al diálogo. Intentar controlar las situaciones de ansiedad o tristeza cuando estan con él, en la medida de lo posible; ellos son capaces de percibirlo a través de la crispación corporal, de los gestos de desánimo, suspiros, etc.
La comunicación no verbal Es muy importante salvaguardar los elementos que se utilizan habitualmente cuando se habla a un bebé, oiga o no oiga: el énfasis, los gestos, la mímica, la referencia del contexto… Los padres deben actuar de modo repetitivo y con frecuencia: • Manteniendo la mirada del niño: tu hijo debe aprender a mantener contacto visual. La mirada es uno de los medios de comunicación más precoces, más universales y más duraderos. Cuando el te mire decile algo. Premia sus miradas con una palabra, una frase o una sonrisa. • Hacer gestos de designación: por ejemplo, señalar el objeto del que se habla. Porcurar que ese objeto esté próximo a la cara de la persona que habla y comprobar que el niño perciba ambos. • Acentuando la mímica facial: las expresiones de tu cara le aportarán información (mamá enfadada, mamá impaciente, papá muerto de risa…). • Mímica gestual natural: de sonrisa, de dormir, señalar el reloj en la mano. • Mostrar los gestos internos en la familia: “¿Cómo hace el perro? y ¿la moto?”, “¿cómo te pones feo?”. • Usar gritos, sonidos de succión, de entonación, admiración, afirmación…
El lenguaje receptivo Antes de que el niño emita palabras tiene que comprenderlas, saber que significan y conocer su uso espontáneo. Por ejemplo, si nuestro hijo necesita audífono por primera vez, entrará en una etapa auditiva muy similar a la de un bebé recién nacido. Aunque sea mayor, su “edad auditiva” apenas se ha iniciado todavía. Tiene que aprender a escuchar los sonidos y luego éstos irán adquiriendo significado para él. Todos los niños, tanto oyentes como con audición limitada, tienen que aprender a comprender lo que se les dice antes de empezar a hablar. Para que pueda desarrollar su lenguaje receptivo, requerirá miles de repeticiones; por eso, HABLELE A SU HIJO LO MÁS POSIBLE.
Las relaciones de pareja y familiares Hay un gran número de sorderas de causa desconocida. En estos casos, pueden darse sentimientos de culpa y a veces desplazamiento de ésta hacia los demás, el otro miembro de la pareja, el médico, etc. Nadie es culpable. RECUERDA ALGO MUY IMPORTANTE los sentimientos de culpa son totalmente infundados y perjudiciales. Entendemos que el trastorno auditivo de nuestro hijo nos pueda llevar a consultar a otros profesionales y amigos con el fin de lograr lo mejor y más adecuado para nuestro hijo. Cuanto antes se inicie el tratamiento, las posibilidades de recuperación son mayores. Entre la detección precoz, el inicio de la atención y la posible adaptación de un audífono, debe haber un período lo más corto posible. Existe un gran dolor en torno al diagnóstico y parece que “todo se para de golpe”, “por que nos ha tocado esto”… No se sabe qué hacer y el entorno parece amenazante y nos sobrepasa. Es normal sentirse inseguros. Es bueno expresar nuestros sentimientos ante los profesionales que nos atienden. Siempre debe existir una buena corriente de comunicación (puede servirnos de ayuda escribir en un cuaderno o diario nuestros sentimientos). Este problema puede deteriorar las relaciones de la pareja; cada persona responde de forma distinta ante el dolor y es frecuente que, cuando más se necesite el apoyo mutuo puede ser difícil el acercamiento entre la pareja. La pareja necesita darse tiempo y cuenta de la situación, ver el problema desde el punto de vista del otro para proporcionarle apoyo. En cuanto a las relaciones de pareja y con otras personas • Procura evitar disputas y aislamientos por esta causa. Recuerda, nadie es culpable. • Si eres padre/madre solo o estás soltero/a, es muy bueno que hables de tus sentimientos con un amigo, con miembros cercanos de la familia, con otros padres de niños hipoacúsicos o con personas de tu confianza. • Habla del problema con tus familiares y amigos sin tapujos ni prejuicios. No niegues el problema ni lo ocultes. Ayuda a tu hijo a aceptar la hipoacusia y los tratamientos que necesite; habla con normalidad delante de él. • No tomes el papel de espectador de la situación ni te aisles en la desinformación: pide ayuda siempre que la necesites. Que busques ayuda de los profesionales no es una señal de incapacidad, sino de una buena disposición para conseguir soluciones positivas para ti y tu hijo. • No es recomendable volcarse totalmente en el niño. La sobreprotección, más frecuente en las madres, tiene sus riesgos. El niño necesita su propia autonomía hay que dejarle crecer, superarse, sufrir, equivocarse… para que pueda llegar a ser una persona responsable capaz de enfrentarse a la realidad. • Evitar el “desenganche” del hijo bajo el pretexto de “tengo mucho trabajo, no tengo tiempo”, “hay que hacer mucho fuera del hogar”, “situación más frecuente en el padre que en la madre. • Es importante la unidad de criterios entre la familia, “todos a una”. • Compartir vuestras dudas, expectativas, responsabilidades e información con la familia y sobre todo a los hermanos. • ¡Ojo, con los comentarios!, parientes y amigos queridos que con sus consejos, bien intencionados, pueden muchas veces enviar mensajes confusos.
Los hermanos • Con frecuencia los hermanos sufren celos y acusan la falta de tiempo que requiere su hermano con hipoacusia. Dedica momentos para dar completa atención a los hermanos, que se sientan “también especiales e importantes”. • Explica a los otros hijos de la manera más simple, en qué consiste la deficiencia auditiva de su hermano, qué problemas tendrá para comunicarse y todo lo que estás haciendo para solucionarlo. • Fomenta la intercomunicación normal entre ellos. Hacelos partícipes en el proceso de atención a su hermano: hazles sentirse útiles e importantes.
¿Cómo puedes hablar con tu hijo? Es importante aprender a ajustar nuestro lenguaje a sus necesidades. Se recomienda: Para facilitar la lectura labial: • Ponte a la altura de los ojos del niño y frente a él. • Mantén tu espalda recta, nunca doblada. • Colócate frente a la luz (buena iluminación y evitar reflejos). • Permanecer quietos, lo que no significa inexpresivos. • Evita posturas y elementos que impidan al niño ver directamente nuestra cara (manos, cigarrillos, papeles, etc.). • Cuida la pronunciación sin exagerar y sin gritos aunque procura ser más expresivo, recalcando bien la entonación de los enunciados. • Habla despacio sin romper la entonación y la melodía natural del habla. • Habla correctamente, de forma clara. • Evita lugares ruidosos y vibraciones para que no interfieran en el aprovechamiento de los restos auditivos del niño. Para ampliar la información: • No dudes en ser repetitivo si piensas que el niño no ha entendido, pero estando pendientes de sus reacciones para no abrumarlo. • Utilizar enunciados simples pero concretos. • Señalar las fuentes de información (radio, televisión…) o la persona que está hablando. Para mejorar la comprensión: • Utiliza soportes visuales que ayuden a la comunicación: el calendario, el reloj, el álbum de fotos familiar, etc. • Enfatiza y remarca las palabras clave de la frase.
• Procura obtener constantemente información del niño acerca de su capacidad de comprensión.
¿De qué puedes hablar? De lo que a él le interesa en cada momento. El niño vive el presente, el aquí y el ahora; hablarle de lo que él está haciendo, comiendo, jugando o usando. Es importante observar al niño y ver qué es lo que le gusta hacer, que le intriga y qué le causa curiosidad, cuanto más conozcas su mundo más tendrás de que hablar con él. No te preocupe tener que repetir las mismas frases y palabras una y otra vez. Necesita cientos e incluso, miles de oportunidades de ver y oír las palabras antes de que pueda aprender a reconocerlas.
Recuerda: Las repeticiones son importantes para vuestro hijo. ¿Cuándo debes hablar? Cuando nuestro hijo nos mire. Si le dices algo, cada vez que el niño te mira, empezará a mirar con mayor frecuencia, por períodos más largos y comenzará a fijarse en tu boca y labios. Cuando el niño nos mire contarle algo acerca de lo que él está haciendo. Hay que procurar el contacto visual antes de comenzar a hablar.

3 comentarios:

fanny dijo...

Hola, yo estoy dando mi servicio social y tengo un alumno con Hipoacusia (este es mi diagnostico) solo soy una estudiante universitaria en carrera de educación infantil. A lo que yo percibo el implante coclear no le funciona, y no conozco del tema ojalá me pueda orientar ya que los padres no son muy accesibles y ellos creen que es algo pasajero y no se como hacerles entender que el aparato coclear no le funciona y su pérdida es total y que es mejor que acudan a terapia para que el niño vaya aprendiendo con otro método. Espero su consejo ya que es un niño que me ha robado el corazón. Gracias!

Anónimo dijo...

hola

Anónimo dijo...

hola Fanny, en qué te basa para decir que el implante no funciona? sabes el grado de pérdida auditiva, el tipo, origen...? qué tipo de rehabilitación sigue? cuáles son los informes de los controles periódicos del equipo de implantes, tiene el niño otras patologías, cuánto lleva implantado? Sin acritud, no tienes formación ni experiencia para dar ese diagnóstico, y lo único que le puedes hacer es daño al niño y a su familia. Remitelo al equipo que lo haya implantado, al audiologo y a los profesionales peetinentes,. Yo sólo soy madre de hipoacusica , luchadora y estudiante a mis años por mi tesoro. Saludos/

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