jueves, 7 de abril de 2011

171.- Una caricia para el corazón de los maestros y maestras

Acabo de leer un email que me ha mandado mi amiga Isabel, y me he sentido tan identificada que no puedo dejar de compartirlo con vosotros. Espero que os guste tanto como me ha gustado a mí. Besitos,

(La ilustración es de Emma Overman, ¿a qué es preciosa?)

Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.
En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.

Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.

Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.

Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que los discutan y les quiten autoridad, ellos siguen hacía adelante.

Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.

Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban,
que se alegran cuando sus alumnos avanzan.

Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.
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Gracias a un comentario de su propio autor, puedo deciros que esta maravilla es una adaptación de "Esos locos que corren" escrita por Pedro, y no puedo dejar de aconsejaros que visitéis su blog "Un maestro cualquiera"

3 comentarios:

Margot Sánchez dijo...

Fantástico, yo no encontraría mejores definiciones para nosotros. Gracias por compartirlo.

Pedro dijo...

Hola, soy Pedro, autor de "esos locos que enseñan", que es una adptación de "esos locos que corren" del escritor uruguayo marciano Durán; me he llevado una grata sororesa al ver el escrito en tu blog, por casualidad. Está publicado en:www.unmaestrocualquiera.blogspot.com., por siquieres echarle un vistazo. Saludos.

CaRoL dijo...

Hola Pedro,
En el email no ponía quién había escrito esa maravilla, pero sin duda ahora mismo modifico la entrada para que todo el que lo lea sepa que es tuyo y pueda acceder a tu blog a leer todo lo que escribes.
Muchas gracias por tu comentario, y por tu escrito, realmente es maravilloso verte reflejado en unas palabras tan bonitas ;)

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