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miércoles, 16 de abril de 2008

55.- Hay cosas que no se compran con dinero. *Normas y límites en Educación Infantil*

Aunque parezca mentira, establecer una serie de límites y normas a nuestros hijo o alumnos es una manera de demostrarles nuestro amor. Con ellos estamos diciéndoles que les queremos y que vamos a cuidar de ellos, además de sentarles las bases sobre lo que está bien y lo que está mal.

Sin embargo, no es fácil establecer normas y límites, sobre todo si tenemos en cuenta que esto conlleva un esfuerzo extra por nuestra parte, ya que una vez establecidos debemos intentar que los sigan y comprendan.

También cabe dejar claro, que debemos establecer normas y límites claros para ellos y siempre adecuados a su edad cronológica, así como a su madurez. De nada nos sirve establecer unos límites y normas perfectos si sabemos que el niño no puedo conseguirlos, ya que eso les llevaría a la frustración y por lo tanto ya no tienen motivación para llevarlos a cabo "para que lo voy a intentar si no lo puedo conseguir...". Por ello, os propongo una serie de preguntas que debemos responder y tener claras antes de establecerles estas normas a nuestros hijo o alumnos:

  • ¿Son verdaderamente importantes los límites que hemos establecido? Estos límites tienen que ir encaminados a cosas realmente importantes: proteger al niño de daños físicos, mostrarle las normas que rigen la sociedad para que aprenda a relacionarse de manera óptima en la sociedad, promover su aprendizaje y desarrollo...
  • ¿Son razonables y justos para el niño? los niños deben entender y sentir que esas normas o límites establecidos son por y para su bien y los adultos debemos encargarnos de que así sean. No sirve establecer las mil y una normas si no son razonables ni justas para los más pequeños.
  • ¿Están suficientemente claros para que el niño los comprenda? Sobre decir que los niños deben entender lo que se les pide para poder hacerlo.
  • ¿Informan al niño de lo que hay que hacer además de decirle lo que no? Además de comprender el porqué deben acatar una serie de límites y normas, debemos tener claro que debemos mostrar al niño cómo queremos que las lleven a cabo, hablando y dialogando con ellos para que comprendan qué es lo que realmente queremos. Además debemos tener muy claro que los niños aprenden por modelamiento y que nostros somos su ejemplo a seguir en todo momento. Si un niño nos ve lavándonos los dientes después de cada comida, él también lo hará porque verá esa norma en una situación totalmente normalizada.
Una vez respondidas estas preguntas debemos tomar varios consensos para que en todos los ámbitos del niño se establezcan los mismos límites y no dé cabida al equívoco en el niño. De nada sirve que mamá le diga que no está bien subirse a una silla si después con papá puede hacerlo y viceversa.

Así mismo cabe destacar algunos consejos básicos:

  1. Debemos tener objetividad. No podemos decirle a nuestro hijo "sé bueno" o "pórtate bien", ¿se imaginan a nuestro jefe diciéndonos eso? suena a chiste, ¿verdad?. Lo mejor es decirle qué queremos exactamente que haga en ese momento y expresarlo de manera pausada y tranquila "me gustaría que no corrieras por la calle porque es peligroso y pasan muchos coches"
  2. Ofrecer opciones. En ocasiones los adultos nos empecinamos en algún hecho que no nos lleva a ningún lado. Por ejemplo, si queremos que el niño se beba la leche podemos decirle varias opciones para que él elija "la quieres en el vaso nuevo o prefieres con pajita", así el niño no se siente obligado y estamos evitando un posible conflicto "yo no quiero la leche en este vaso, la quiero en el otro con pajita". Además así aprenderán a que todas sus decisiones tienen importancia para nosotros. Ahora bien, cuando el niño ya he realizado su elección ya no hay marcha atrás, debemos dejarle claro que eso era lo que él quería.
  3. Ser firmes. En ocasiones hay límites que los niños no pueden saltarse y debemos ponernos firmes. La mejor manera de hacerlo es poniéndonos a su altura, hablando en un tono de voz normal y claramente y con expresión seria (que no de ogro) y decirles exactamente lo que están haciendo mal y cómo queremos que actúen.
De todas maneras, no existen unos límites o normas ideales para todos los niños, ni unas pautas de actuación modélicas para establecerlos por los adultos, cada niño es un Mundo y cada familia vive su propia situación y está formada por personas totalmente diferentes, por ello y ante todo, debemos tener a nuestro lado a un gran aliado para ayudar a nuestros hijos o alumnos... EL SENTIDO COMÚN.

1 comentario:

Ele dijo...

GENIAL

Un besazo, preciosa!

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