miércoles, 20 de febrero de 2008

2.- 0o_Eclipse lunar_o0

Personalmente la Luna es algo que me fascina y no podía de dejar de poner en mi blog que hoy hay eclipse de ella (el eclipse comenzará a la 1:35).
Y es que observar estas cosas te hace sentir tan pequeña, tan infinitamente insignificante en el mundo, que mis problemas son menos problemas y mis inquietudes menos inquietudes y en esta vida que nos hemos creado es importante saber relativizar lo que nos pasa, porque a fin de cuentas da igual que problemas o inquietudes tengamos, lo importante es que estás vivo para poder sentirlas y tenerlas.
En la mitología griega la Luna era una diosa llamada Selene y era la diosa del cielo, representada como una mujer hermosa de rostro pálido, conduciendo un carro de plata tirado por un yugo de bueyes blancos o un par de caballos. A menudo era mostrada montando un caballo o un toro, vistiendo túnicas, llevando una media luna sobre su cabeza y portando una antorcha.
Uno de los textos más bonitos a mi juicio sobre la Luna es el Himno de Homero dedicado a Selene.


A LA LUNA
¡Oh Musas de suave voz, hijas de Zeus Cronida, hábiles en el canto! Enseñadme a cantar la Luna, de abiertas alas, cuyo resplandor sale de su cabeza inmortal, aparece en el cielo y envuelve la tierra, donde todo surge muy adornado por su resplandor fulgurante. El aire oscuro brilla junto a la áurea corona y los rayos resplandecen en el aire cuando la divina Luna, después de lavar su hermoso cuerpo en el Océano, se viste con vestiduras que relumbran de lejos, unce los resplandecientes caballos de enhiesta cerviz y acelera el paso de tales corceles de hermosas crines, por la noche, a mediados del mes, cuando el gran disco está en su plenitud y los rayos de la creciente Luna se hacen brillantísimos en el cielo; indicio y señal para los mortales. En otro tiempo el Cronida unióse con ella en amor y cama; y, habiendo ella quedado encinta, dio a luz la doncella Pandía, que descollaba por su belleza entre los inmortales dioses. Salve, reina, diosa de níveos brazos, divina Luna, benévola, de hermosas trenzas; habiendo empezado por ti, cantaré las glorias de los varones semidioses, cuyas hazañas celebran con su boca amable los aedos servidores de las Musas.


Si podéis, os aconsejaría que vayais a verlo en compañía de alguien a quién querais, seguro que el poder de este eclipse os hace sentir especiales.
Y para acabar un pequeño regalo...




Un besito
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